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L 14/07/2025

La enésima víctima de la comodidad: la IA sustituye al medio de comunicación

La IA sigue acaparando terreno, y lo hace por méritos propios. Google construyó su imperio en base a un buscador excelente y a la comodidad del usuario. Logró que todo el mundo pasase por él no sólo para buscar una información sino para acceder a cualquier web. Así, ya no escribíamos el dominio de la página, sino que la metíamos en el buscador para que él nos llevase a la página corrigiendo las faltas de ortografía o errores en la cadena de búsqueda. Se convirtió en el gran portero.

Si una cosa ha quedado clara en los últimos 15 años, es la vulnerabilidad del usuario (el ciudadano de a pie) frente a la máquina estatal y de las grandes tecnológicas, que saben muy bien dónde se encuentran los puntos débiles del individuo, puesto que han estudiado su psicología y la neurociencia relacionada hasta el extremo.

Una gran mayoría de ciudadanos se niegan a creer en «teorías conspiranoicas». Creen que la creencia en una voluntad torticera de las autoridades es un cuento de unos cuantos pirados (por supuesto, de la «ultraderecha»). Aunque hay elementos documentales de sobra que lo prueben. El Globalismo ya no se esconde más que lo suficiente y en la sociedad digital de la información ya no es posible esconderlo todo. Siempre hay grietas. Pero hay que buscarlas activamente. Y entre cervecita y story de Instagram, ¿a quién le importa?

Cuando el pueblo se vuelve indiferente y apático, y está permanente entretenido con asuntos poco importantes, y además le hemos arrebatado los vínculos, lo hemos aislado, le hemos quitado raíces y le hemos convencido de que viva sin Dios y se conviera él en dios, tampoco hace falta esforzarse mucho. Sólo mantener un discurso básico y consistente.

La tecnología está siendo a la vez, la amenaza y la salvación del individuo digital. El Estado e instancias supranacionales como la UE están usando cada vez más las tecnologías de identificación y seguimiento para controlar fiscal y culturalmente a sus «súbditos», siguiendo el modelo chino (sin, por supuesto, admitirlo públicamente). Ciertas élites se han dado cuenta de la indefensión del ciudadano medio, de su obediencia ciega, y cada vez más están dispuestos a apretar las tuercas hasta convertirlo en un simple peón de sus intereses. Lo único que necesitan es vender un relato, el de que lo hacen por el interés general y mover los hilos de las emociones.

La IA, pues, se convertirá en un mediador no sólo de la información en general, sino del conocimiento. Todos acudiremos a ella para saber cualquier cosa de la que dudemos o tengamos curiosidad. Para trabajar. Para el ocio.

Esto es un grave peligro, sin duda alguna. No se trata de si la IA lo hace bien o mal, si tira hacia un lado o hacia el otro en ideología, visión del mundo, moral o bando geopolítico. Se trata de concentrar demasiado poder en las mismas manos.

Sólo ver la capacidad de influir en las masas de un cártel de medios combinado nos da una idea de lo fácil que es manipular al público.

Mientras este público esté cómodamente manipulado, es decir, no tenga la percepción del daño que se le está haciendo, la manipulación seguirá y se profundizará. Sólo un impacto fuerte en el bienestar ciudadano podría llevar al público a reaccionar y a buscar otras fuentes.

Para los medios de comunicación, la preservación de sus contenidos pasa por la identificación del usuario en todo momento, en el fin de la consulta anónima, y en dificultar el rastreo de la IA de las páginas de los medios. 

¿Le interesa al medio que la IA, tenga en cuenta sus noticias, lo nombre o lo cite como fuente? Eso dependerá del medio y de sus objetivos. Los que vivan de la publicidad institucional, es decir, medios propagandísticos, seguirán alimentando a la IA y construyendo un aparente ecosistema informativo funcional. Los que no, tendrán que proteger sus contenidos o adaptarlos a la IA, o mantener acuerdos reglados sobre el acceso y uso de la IA de sus contenidos.


Ciudadano Crítico